martes, 25 de agosto de 2015

Su sonrisa

Cuando sonríe se enciende el mundo. Incluso de noche. Su sonrisa es el faro de Alejandría en la negrura. Da igual lo mal que estés, ves esa sonrisa y empiezas a calmarte.  Su sonrisa me afecta igual que la luna a la marea. Es así. Exactamente así. Cuando desaparece, cuando llevo días sin verla hay oleaje en mi interior. En el momento que la veo aunque sea de lejos, en la distancia, en una foto, vuelve la tranquilidad. Todo está como tiene que estar.
    Sonríe con cualquier detalle. No lo puede evitar. A veces es una sonrisa tibia, en la que levanta solo un poquito el extremo de los labios. Pero casi siempre sonríe a lo grande, exhibiendo todos los dientes. Todos blancos, todos bien colocaditos. Parece un anuncio de dentífrico. Casi siempre sonríe en silencio, pero a veces remata con una carcajada fresca. Todas son contagiosas. Es inevitable verlas y no sonreír. Imposible del todo.
    Sonríe con la boca y con los ojos. Con todo a la vez. Cuando en sus labios comienza a dibujarse una sonrisa, sus ojos se entornan, suavizan su color y brillan más. Su mirada adquiere el color y la textura de la miel líquida recién recolectada del panal. Todo un espectáculo. Verlo en directo es como tomarse una taza de chocolate caliente una fría mañana de domingo. Te calienta el cuerpo y te reconforta el alma.
    Da igual donde esté. Da igual el tiempo que pase, yo sé que seguiré necesitando la droga de ver su sonrisa.

lunes, 24 de agosto de 2015

Cuando sonríes sola

El amor aparece sin avisar. Sin cita previa. No se puede programar ni evitar. No se puede controlar. No surge cuando tú quieres. Ni desaparece porque los demás lo deseen. No tiene un botón on-off.  No entiende de cantidades. Sólo de sensaciones. De cómo el otro te hace sentir. De las ganas de compartir.  De querer coger su mano y no soltarla. De querer más. De desear congelar el tiempo.
   Descubres que te has enamorado cuando te sorprendes a ti misma sonriendo sola. Sin saber muy bien por qué. 

domingo, 23 de agosto de 2015

Cuento de una princesa moderna

Le encantan los cuentos, sobre todo los de princesas. Ella es una princesa moderna. Vive en una alta torre en el centro de la ciudad. Es coqueta. Le gusta pintarse los ojos y los labios, y con ellos encandilar al mundo.
   Tapa con maquillaje su miedo. Está llena de miedos. Miedo a que le rompan el corazón. Miedo a volver a sentir dolor. Miedo a que la aten y le roben la libertad.
   Ha conocido a alguien que le provoca ganas bailar. Alguien que corretea como un niño revoltoso por los rincones de su mente, dibujándole sonrisas. Cada noche cuando se encierra sola en su torre piensa que todo es un espejismo.
   Ella ya no cree en los cuentos de amor. Los príncipes a los que amó le salieron rana.
   A éste no lo va a dejar pasar.

viernes, 14 de agosto de 2015

El dragón enamorado

Cada noche cuando siente que ya no le quedan fuerzas  se suelta y sale a ver las estrellas. Imagina que vuela a su lado y le cuenta historias de princesas y dragones, de gaviotas que quieren volar, de pastores que buscan tesoros, de príncipes que hablan de amor con rosas… Imagina que habla con ella, que la hace reír. Que la coge de la mano y la hace volar.  Cada noche siente un deseo irrefrenable de salir volando a buscarla. De pedirle que vuelva a iluminar su vida. Pero no lo hace porque tiene las alas rotas.

Cada madrugada cuando nota que recupera fuerzas y siente que sus alas empiezan a soldar, regresa a la jaula. Cierra la puerta y, dócil, se coloca dos pesadas cadenas en las alas.  Cada día quiere ir a buscarla, pero las cadenas lo impiden. Se pasa todo el día tirando de ellas mientras ruge de impotencia. Y así es cada día desde que ella le pidió que se alejara, porque tenía miedo de que le hiciera daño. Él obedeció. No se acerca a ella para no herirla. No quiere que tenga miedo. Él quiere que ella sea feliz. Que disfrute la vida. Que sea libre.

Él es un dragón enamorado de una princesa.

jueves, 13 de agosto de 2015

El Libro de los Abrazos (de Galeano)

En el Día de los Abrazos no puede faltar El Libro de los Abrazos de Eduardo Galeano. Un libro inclasificable. Cada página es una caricia. Un mimo. Un abrazo. Es un libro delicatesen.  De los que te hacen saborear cada renglón, cada palabra como si te hubieras metido un caramelo en la boca. Es un libro golosina. Cuanto más lees, más quieres. Te vicia de tan bonito que es.


Es un libro que te hace viajar por el mundo real y por el de la fantasía. Pero sobre todo te hace viajar por las emociones. Es más, el libro viaja a ti. Se te mete dentro y te recorre. Empiezas a notar que lo mismo te arranca una sonrisa que te conmueve de congoja. Pasea por tu corazón y por tu mente, haciéndote sentir y pensar. Pensar en qué estamos haciendo con este mundo, con la gente que nos rodea, con nuestros amigos, con los animales. Y te hace querer mejorar. Lees el libro y deseas ser mejor persona, aunque sólo sea para corresponder a su autor, a Galeano, para devolverle aunque sea un poquito de lo que él está dando.

Es un libro del que no te cansas. Lo terminas de leer y te apetece seguir leyendo. Y vuelves a él empezando por la punta o dando saltos entre sus relatos. Es un libro compañero. Para tenerlo  en la mesilla. Para llevarlo en el bolso o en la mochila. Un libro que deseas tener siempre a mano, cerquita de ti, pegado a tu cuerpo porque sientes que incluso así, cerrado, te abraza.
He perdido la cuenta de los Libros de Abrazos que Galeano que ya he regalado. No se me ocurre mejor regalo para alguien a quien quiero –me he dejado la paga extra de verano en la caja de Expo Libro-. Estoy por llamar a la editorial y pedirles que hagan una edición sólo para mí, para ir regalando a mis anchas. En plan: me cruzo con un amigo, ¿hola qué tal? ,¿cómo estás?... ¿Tienes el libro de los Abrazos?¿ Noooo? ¡¡¡Pues toma!!! No puedes ir por el mundo sin él.

No puedo permitir que alguien a quien yo quiera no tenga El Libro de los Abrazos. No, no, no… Así que ya lo sabes… que no me entere yo que te faltan  Los Abrazos.

Adicta a los abrazos

Soy adicta a los abrazos. Estoy enganchada a ellos. Son mi droga. Me provocan subidones, me dan marcha, me evaden, me calman, hacen que me olvide de lo feo, hacen que vea el mundo de colores… Y si paso un día sin recibir-dar uno, me entra mono. Entonces me meto en la cama y abrazo la almohada. Eso es raro que pase porque tengo la fortuna de vivir rodeada de seres que me dan afecto. Personas y bichos.

Hay días que me encierro en mi isla y no me cruzo con ningún humano, pero  esos días no me  falta mi dosis de abrazos. Tengo incluso sobredosis. Mis perros y caballos son verdaderos maestros de los abrazos. Los perros me envuelven con sus patas o directamente se me tiran encima, en plancha. Las yeguas y mula colocan su cabeza en mi pecho o enroscan su cuello alrededor de mi cuerpo. Y, entonces, yo me derrito. Me hago un charco.

Te voy a confesar una cosa soy adicta a los abrazos  desde que conocí a la persona que da los mejores abrazos del mundo.  Está ergonómicamente diseñada para dar abrazos. Tiene unos brazos  muy largos, capaces de envolver cualquier cuerpo. Brazos suaves y calentitos. Te rodea con ellos y el tiempo se para. Todo desaparece. Sólo existe ese lugar en el mundo. Te abraza cuando llegas, cuando te vas. Cuando menos te lo esperas va y te hace un lazo con sus brazos. Es mi Yeni –nombre en clave-. Con el tiempo he descubierto que el Arte de dar Abrazos le viene de familia. Es genético. La madre, las hermanas, hermano, cuñado, sobrinos y hasta perros dan unos abrazos de esos que si no fijas bien las piernas en la tierra cuando te sueltan, te caes al suelo.

Creo que he desarrollado un don desde que empecé a coleccionar abrazos: atraigo a personas expertas en abrazos. Tengo una amiga que da abrazos osito de peluche. Son suavecitos y achuchables. Otra, que cuando te suelta crees que te has tomado un Redbull, de la energía que te mete en el cuerpo. Una tercera que a la vez que te abraza ronronea como un gatito…Y así, varias. Y todas dan abrazos diferentes, como los perfumes.

Hay dos realmente excepcionales. La infalible, la que siempre que necesitas un abrazo, viene. Coge el coche y se te planta delante y te lo da. No se mueve ni un centímetro hasta que te nota segura. Y está la que te abraza desde la distancia con palabras, con música, y que cuando te ve te abraza como si fueras la única persona que le importa en el mundo. Son abrazos casa. Abrazos rescate. Abrazos que salvan. Abrazos que hacen no querer soltarte nunca, donde sientes que aunque todo vaya mal, ahí apretada, estás bien. Muy bien.

Hoy es el Día de los Abrazos.

Hoy es el Día de los Abrazos. Lo he decidido yo por mayoría absoluta. No lo busques en el calendario ni en el google que aún no los he avisado. Me interesa más que lo sepas tú. Aviso: si hoy me cruzo contigo lo mismo te llevas un abrazo puesto. Pero por si no me cruzo contigo, te abrazo ya.

miércoles, 12 de agosto de 2015

La Loba


Creció entre lobos. Unos la protegieron. Otros la atacaron. Intentaron clavar los colmillos en su carne, pero mordieron su alma. Eran lobos peligrosos porque eran cobardes. Asaltaban siempre por la espalda, cuando ella estaba sola, indefensa, cuando no tenía la protección de su manada. Aprendió a escapar. A huir. A sobrevivir. Corría con las mandíbulas apretadas sin mirar atrás, con la mirada clavada adelante. Fija en El Más Allá. Corrió tanto y durante tanto tiempo que no se dio cuenta de que se había hecho fuerte, resistente. No se dio cuenta de que mientras corría buscando un lugar seguro había cambiado. 
   Ahora es otra. 
Ahora se guía sólo por su instinto. Su olfato le dice cuando puede acercarse a alguien y cuando no. Sus ojos no son los mismos. Ahora cuando mira nunca ve el cuerpo de quien tiene delante sólo el alma que lo habita. Descubrió que con la mirada puede acariciar un corazón o helar la sangre. Entonces sintió que ya no tenía miedo. Supo que no iba a huir más. Que nadie le podría hacer daño. Que si la atacaban ella se tiraría a su yugular. Se había convertido en Loba.





martes, 11 de agosto de 2015

Corazón rebelde

Su corazón es un rebelde. No hace caso a las normas. Procura llevarlo siempre cogido de la mano para que no haga ninguna locura. Pero a veces no consigue sujetarlo y se le escapa. Su corazón se mueve por instinto y va hacia quien le hace vibrar. La última vez que su corazón se le escapó salió sin protección alguna. A cuerpo. Directo hacia aquella que le daba alas. Él quiso corresponderle borrando la tristeza y curando las heridas de su alma. Quería inventar un mundo sólo para ella. Uno nuevo cada día. Pero ella no podía quererlo como él quería. Ese corazón loco no tenía cabida en su vida. Y cuando ella dejó de hacerlo volar, el corazón se precipitó hacia el vacío. Ahora se desangra.  Lo ha vuelto a coger de la mano y lo cuida para intentar salvarlo. Nadie sabe que su corazón es ciego y sordo.

lunes, 10 de agosto de 2015

Encima de una ola

Hace cuatro meses que la chica ha cumplido quince años. El abuelo la estudia mientras ella lo asea y viste como cada mañana. Observa que en las dos últimas semanas la mirada de su nieta ha cambiado. Tiene un brillo nuevo. Ahora es más profunda y también más triste. Él le pregunta si estaba bien, si le pasa algo. Le pregunta a pesar de saber la respuesta. A los 92 años se conocen las respuestas a muchas preguntas. La chica le dice que está bien, solo un poco cansada.
            El anciano se incorpora apoyándose en la almohada y coge la mano de su nieta entre las
suyas, y mirándola a los ojos le dice:
—Lo mejor que te puede pasar en la vida es enamorarte.
 La chica se pone granate, como una granada madura. El abuelo sonríe y levantándole la barbilla para poder verle bien la cara sigue hablando.
—Esta vida sin amor, no vale la pena. Si hay algo que nos mantiene vivos es el amor, en cualquiera de sus formas. Enamorarte es el mejor regalo que te puede hacer la vida, incluso cuando no seas correspondida.
Los ojos de la chica se llenan de agua que empieza a resbalar silenciosa por sus mejillas. Una presión dura se le agarra en la garganta, impidiéndole pronunciar palabra. Cierra los ojos. A los pocos segundos vuelve a oír la voz grave y tranquila de su abuelo.
—Enamorarse es dar, no es recibir. Es ser capaz de darlo todo, de perderlo todo, sin pedir nada a cambio —dice en un tono que acaricia—. Es genial que la otra persona pueda llegar a sentir lo mismo por ti, eso es lo más maravilloso. Pero incluso cuando no es así, es mucho mejor vivirlo a no experimentarlo nunca. No nos debería dar miedo enamorarnos, nos lo debería dar el no hacerlo.
—Si es tan bueno, ¿por qué me siento tan triste? —le pregunta ella.
—Porque cuando nos enamoramos de alguien sentimos que la vida tiene sentido sólo si estamos con esa persona. Y cuando no es así, sentimos dentro un vacío que no lo llena nada.
—¿Y cuándo eso pasa, cuándo te enamoras de alguien que no quiere saber de ti, qué se puede hacer?
—Nada.
La chica piensa que su abuelo está chocheando y que lo que le ha dicho no tiene ningún sentido, que en realidad eso de enamorarse es una putada. La gran putada de la vida. Pero no se lo dice. No quiere incomodarlo. Coge el peine de encima de la mesilla y comienza a pasarlo por su cabeza. Hoy lo va a peinar con el pelo y el flequillo hacia atrás como John Travolta en Grease, le gusta jugar con el pelo de su abuelo, y él la deja hacer.
—No hay nada que puedas hacer para que otra persona se enamore de ti —explica el abuelo, que parece leer los pensamientos de la joven—. No hay un manual para despertar el amor. El amor surge o no. Qué es lo que lo hace florecer es un misterio. Tampoco existe una fórmula que impida que te  enamores. El amor es libre. Aparece donde y cuando menos piensas, y a veces con la persona que menos te esperas. En cualquier caso, lo único que puedes hacer es vivirlo, dejarlo ser, dejarlo salir y disfrutarlo. Mientras estás enamorado la vida siempre es más intensa. Te sientes más vivo, incluso sin ser correspondido. Es como vivir encima de una gran ola. Disfruta de esa sensación porque no sabes cuánto va a durar.
—¿Y qué acaba con el amor, abuelo?
—El desamor.

viernes, 7 de agosto de 2015

Escribo para inventar un lugar donde encontrarnos

Escribo porque no puedo evitarlo. Escribir se ha convertido en mi forma de conocerme y explicarme a mí misma.

Me gusta escribir, siempre me ha gustado. Supongo que es una de las razones por las que siempre quise ser periodista, para escribir y contar historias. Hasta hace poco sólo escribía por exigencias profesionales. Unas veces disfrutaba y otras muchas no. Lo hacía porque era/es mi trabajo.

Hace unos meses algo pasó, algo se movió en mi interior. Empecé a escribir por necesidad. Como terapia. Para aligerar peso. Cuando algo que pesa dentro se escribe pierde importancia. Es como el miedo a lo desconocido que cuando te enfrentas a ello ves que no era para tanto. Al escribir, lo intangible coge forma, la de la palabra, y entonces lo puedes enfrentar. Sin embargo, para que se produzca esa liberación no es suficiente con escribirlo, tengo que dárselo a alguien para que lo lea, sólo así consigo que salga de mí. Cuando lo que escribo lo guardo se queda dentro de mí y eso me asfixia. Me martillea la cabeza. Da igual que esté en un cuaderno o en el disco del ordenador, sigue latiendo. La única forma en que consigo el efecto terapéutico es cuando sé que alguien lo puede leer. Cuando lo que he escrito puede caer en otras manos que no son las mías, lo pueden ver otros ojos que no son los míos. Me sirve que sea una única persona.

Escribo también para recrear o cambiar recuerdos. Para materializar sueños. Para viajar. Para vivir más. Escribir es una forma de acceder a otras formas de vida y de sentir que mis circunstancias sociales y particulares no me permiten vivir. Escribo historias de mi vida, pero no todo lo que escribo es autobiográfico. Es cierto que todo sale de mí, pero es que resulta que ahí dentro hay una multitud de gente. Y luego están las personas que están fuera pero las agarro y las proyecto en mi interior. Escribo y punto.

Leo más que escribo. Y leo por las mismas razones, porque no puedo evitarlo, porque me ayuda a conocerme. En millones de ocasiones he leído un párrafo, un poema, una conversación, la descripción de un personaje... que descifraba a la perfección lo que en ese momento estaba sintiendo o lo que he vivido en algún momento. Y al leerlo lo identificas. Comprendes. Y creces. Leo para viajar. Para recordar. Para soñar. Para volar. Para enamorarme de la vida…

Esa es otra de las razones por las que publico lo que escribo: para dar. Si a alguien, a una sola persona, lo que cuento le sirve para comprender, para recordar, para soñar, para reír, para llorar (soltar presión), para sentirse acompañado, para pasar el rato…Es un regalo pensar que alguna de las historias o un párrafo de los que escribo pudieran emocionarte como yo lo hago con los que otros escribieron. 

Escribo para inventar un lugar donde encontrarnos.

lunes, 3 de agosto de 2015

Quédate cerca

Hay personas que una vez entran en tu vida ya no quieres que salgan de ella. Es lo que me pasa contigo. Nos conocimos trabajando. La sintonía profesional dio paso a la complicidad personal. Y casi sin darnos cuenta nos enamoramos. Pasó sin buscarlo. Como sucede con todo lo importante. Lo que sentíamos  era tan grande y tan fuerte que no pudimos darle la espalda, a pesar de que lo teníamos todo en contra. Todo. No había nada a nuestro favor, bueno sí, una cosa: nuestro amor. Y casi sin querer, y casi sin poder evitarlo empezamos a quedar. Un café. Algún cine. Varias cenas. Y decenas de paseos con los perros. Yo ponía los perros, tú las risas. Decidimos fluir y dejarnos llevar sin poner resistencia. Y así nació una preciosa historia de amor: la nuestra.  Un amor que a mí se me ha escurrido de las manos. Sin darme cuenta (sin el casi, esta vez). Y por no darme cuenta, no a tiempo, no he podido mantener la llama encendida. Se ha apagado el fuego, pero el amor sigue intacto. O mayor aún. Dicen los que saben que la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Y eso es lo que me pasa a mí, te sigo queriendo igual, pero de otro modo. Es tanto lo que te quiero que no concibo una vida en la que tú estés lejos. O no estés. Te quiero cerquita. No es fácil encontrar personas auténticas. Leales. Cómplices. Dispuestas a lo que haga falta. Todo eso y más eres tú. Comprenderás que no dude en poner patas arriba mis propios cimientos para convencerte de que merece la pena que sigas junto a mí. Que como amiga soy mejor que como pareja. Como amiga no fallo. Quédate cerca, corazón.

jueves, 30 de julio de 2015

Hoy no estoy

Hoy he amanecido como el día,
gris y pesada.
Plomiza y triste.
Hoy no tengo fuerzas 
para tirar de mi cuerpo,
ni de mi alma.
Llevo tres cafés
y no resucito.
Hoy no estoy para nada,
ni para nadie.
Ni siquiera para mí.

Verte marchar

Me dijiste "confía en mí" cuando ya no creía en casi nadie. Y no sé, te hice caso, todavía sin saber la razón. Te empecé a contar lo que me inquietaba. Y tú fuiste curando heridas y amansando miedos. Esos que están llenos de pasados para olvidar. ¿De verdad esperas que me sea fácil verte marchar?

lunes, 27 de julio de 2015

Las emociones no pueden dimitir

Situación: Alegría y Tristeza han desaparecido de la central de mando de las emociones de una niña de 11 años que, de repente, no sabe qué le pasa. La niña se siente perdida y confusa, tanto que está decidida a tomar una decisión drástica. En ese momento el control de las emociones está en manos de Ira, Asco y Miedo, que se sienten un poco desbordados porque están acostumbrados a que sea Alegría quien lleve la voz cantante. Miedo tiene tanto miedo que quiere dimitir. Pero aunque lo intenta, no puede irse. Asco le aclara que “las emociones no podemos dimitir”. Es una escena de Inside Out (Del Revés), la última peli de dibujos de Pixar y Disney.

Me encantan las pelis de dibujos. Me hacen reír y me recuerdan de forma sencilla y gráfica lo importante de la vida. Por lo que merece la pena luchar y por lo que no. Cuando vi el trailer de Inside Out me puse a dar saltos. “Una peli de dibus que va sobre las vocecitas que nos martillean la cabeza a cada momento. Esa no me la pierdo ni harta de cerveza”, pensó una de mis vocecitas -imagino que (mi) Alegría-.


Deseaba verla por varias razones, una de ellas era por ver cómo los genios de Pixar reflejaban el papel que juegan las emociones en nuestro comportamiento, especialmente en el de los niños.  Cuando parte de tu vida gira en torno a ayudar a entender y gestionar las emociones –es lo que intento hacer en mi trabajo de coaching con caballos- sabes que la esencia de cada persona y, por tanto, todo su comportamiento está dirigido por las emociones y no por el intelecto, aunque solamos pensar lo contrario. Quien más y quien menos cree o ha creído que es nuestra parte racional la que toma las decisiones sobre lo que hacemos o decimos. Pues estás confundido. Todo tu comportamiento y especialmente las decisiones claves están dirigidas por tus emociones y por los recuerdos emocionales de vivencias anteriores. ¿Te has dado cuenta de que cuando recordamos, la imagen o escena que evocamos siempre remueve algo por dentro? Eso que te remueve son emociones (tristeza, alegría, miedo, ira…) y no pensamientos ni ideas.

En gran medida nuestro presente y nuestro futuro están condicionados por nuestro pasado. Aunque lo correcto sería decir por las emociones que generaron y nos siguen generando experiencias vividas. Cuando entrenamos y desarrollamos la inteligencia emocional lo que buscamos es aprender a identificar qué es lo que nos pasa, qué tipo de emoción o emociones nos genera una situación concreta y a qué se debe. Es decir, intentamos liberar, o al menos, aligerar la mochila emocional que nos lastra. Buscamos dejar lo bueno y sacar lo que nos pesa y frena. Corto que me enrollo. En otra ocasión lo mismo trato este tema.

Vuelvo a la peli, un fantástico y alucinante viaje por las emociones de una niña. Se supone que la cinta es para niños, pero en realidad la deberían ver los adultos, sobre todo si sois papás. Os ayudara a entenderos un poquito más y, sobre todo, a vuestros peques. Eso sí, te aconsejo que si eres un adulto de, pongamos por caso, más de 40 años y no tienes hijos te busques un niño para ir a verla. Yo, como soy de naturaleza imprudente, fui sola (tenía previsto ir acompañada, aunque era con otro adulto que no tiene muchos complejos…, pero no pudo ser) y todos me miraban raro. Mayores y niños. Unos y otros miraban a mi alrededor, creo que buscaban a mi niño. Cuando salía de la taquilla con mi entrada, un señor que iba con tres chavales me preguntó “¿vas sola, sin niños?”, le dije que sí; y el me preguntó que si quería uno. No tuve muy claro si se refería a prestarme a alguno de los críos que llevaba o a otra cosa… Le contesté con una sonrisa y un “no, gracias” –respuesta válida para cualquiera de los supuestos que estuviera barajando-. La próxima vez que vaya al cine a ver una de animación lo planificaré mejor y me pillaré a alguno de mis sobrinos (ese día no tenía ninguno a mano) o pediré prestado algún niño, más que nada para no desentonar.

Si tienes una tarde de esas que no sabes muy bien qué hacer, Inside Out te hará pasar un buen rato. Tiene algunos golpes realmente geniales como, por ejemplo, la idea que Miedo tiene de un buen día: “hoy no nos hemos muerto. Es lo que yo llamo un éxito total”. Y no le falta razón.

Estar vivo –y ser consciente de ello- es el mayor éxito.

Que esté bien y sonría

Nos vimos pocas veces, pero siempre reía. Hablaba mucho y escuchaba más. En su compañía el tiempo se volatilizaba.
Era tajante, pero tenía el mejor corazón que te puedas encontrar en la vida. Me hizo reír muchos días y sin esperarlo una mañana se marchó. Y aunque hay momentos en los que su ausencia se hace casi insoportable es de esas personas a las que sólo le puedes desear que le vaya bonito. Cada noche cuando cierro los ojos pido que esté bien y sonría.

jueves, 23 de julio de 2015

Sueños y realidad

Suena la alarma del móvil. 
Abro los ojos.
Amanece. 
Un día más siento 
que los recuerdos y los sueños 
son más reales que la propia realidad.

miércoles, 22 de julio de 2015

Érase un susto, un libro y una niña de nube

Esta tarde venía de casa de unos amigos y de estar con la niña más fuerte, luchadora y preciosa que conozco, cuando me ha pillado una fuerte nube de agua y granizo en la autovía. De golpe el asfalto seco era un mar de agua burbujeante y piedras de hielo del tamaño de huevos de codorniz y de gallina. En ese momento iba escuchando Arráncame de Vanesa Martín –estos días ella y su música me acompañan- de su álbum ‘Ven, siéntate y me lo cuentas’, y no sé muy bien cómo ha sido pero de repente un camión frutero que iba delante ha perdido el control y se ha atravesado en mitad de los dos carriles de la autovía. En unos segundos -¿2, 3?- me he visto que me echaba encima del camión que patinaba y quedaba atrapada entre él y el quitamiedos. He contenido la respiración, esperando el golpe –como si eso sirviera para amortiguarlo… -. No sé qué ha pasado o qué he hecho pero mi coche y yo hemos salido sin un rasguño. El resto del camino me lo he pasado dando gracias a todo lo visible e invisible.
Ya en casa, mientras repasaba lo sucedido me ha venido a la mente el libro que justo había terminado de leer esta mañana. Ese libro me asaltó el otro día. ¿A ti no te ocurre que vas tan tranquilo paseando y un libro se lanza a tus brazos? A mí, sí. A veces. Normalmente sucede cuando deambulo entre los pasillos de una librería o de una feria del libro y de golpe y porrazo me encuentro con uno entre las manos, cuyo título y/o autor no me suenan de nada… Este libro del que te hablo fue mucho más atrevido. Yo había ido a un centro comercial a cambiar un ratón de ordenador y al salir las escaleras me escupieron justo en la sección de librería. Ese día yo no estaba para mirar libros, en realidad no estaba para nada –bastante tenía con respirar y caminar- así que pasé de largo por el pasillo cuando algo color azul cielo despejado –mi color preferido- atrajo mi atención. Me acerqué y dos palabras hicieron que mis ojos se pusieran redondos y grandes como dos os mayúsculas, así O-O, y apareciera una leve sonrisa. Esas palabras: Niña y Nube… hicieron que el libro saltara a mis manos. Antes de terminar de leer el título ya sabía que se venía conmigo.
El título completo es La niña que se tragó una nube tan grande como la Torre Eiffel, pedazo título del que en la portada destacan tres palabras: niña, nube e Eiffel. Es una bonita fábula que cuenta la historia de amor entre una mujer y una niña que se tragó una nube. Un amor, capaz de creer y hacer lo imposible para romper todas las distancias: geográficas, culturales, raciales y físicas.
El libro no es que sea nada del otro mundo, pero sí que es entretenido y tiene algunos golpes de humor bastante buenos. Lo mejor, para mí, es que mezclando realidad, sueños y fantasía los personajes dan una interesante moraleja: hay separaciones, distanciamientos inevitables y a veces imprevisibles, pero esos sólo los provoca la muerte. La existencia de todos los demás distanciamientos sólo depende de nosotros, del amor que sintamos por la otra persona y de nuestra voluntad de encontrar el camino para estar juntos.
Dos de las frases que he subrayado:
- “El corazón es un gran armario en el que encerramos a todos los que queremos para tenerlos siempre con nosotros y cargar con ellos allá donde nos lleve la vida”.
- “Si tuviera un mando a distancia para mamás, haría que vinieras todo el rato, cada vez que estoy triste. De hecho, ni siquiera te dejaría marchar”.
El susto de esta tarde me ha animado a contar esto. Y tal vez también me anime a entregar una carta que escribí dos días antes de encontrar el libro, pero que no me decido a dar.

lunes, 20 de julio de 2015

Cambios

Hasta ahora todos los artículos de este blog han girado exclusivamente sobre temas de caballos. A partir de ahora cualquier tema puede tener cabida aquí, incluido los caballos. Pero el sitio que ahora tengo dedicado específicamente a los caballos es la página de Equynos: http://www.actividadesconcaballos.es/

miércoles, 28 de marzo de 2012

Equynos, un sueño

Hace bastantes días que no publico nada. El motivo es que he estado enfrascada en poner en marcha el proyecto equynos. El sueño de dos locos. El resultado de cuando se unen dos locos y una pasión: los caballos.
Al principio, hace años ya, Jose y yo fantaseábamos con organizar rutas de aventura con caballos. En realidad, al principio nuestro pensamiento se centraba en hacer actividades con caballos en la naturaleza que fueran divertidas para nosotros y para la gente a la que les apeteciera montar.

Pero con el paso del tiempo, de fuertes experiencias vividas con nuestros caballos, de situaciones compartidas con amigos, propietarios y profesionales del mundo del caballo… esa idea fue evolucionando y mutando a algo más complejo. La idea definitiva y el revulsivo para animarnos a poner en marcha equynos los encontramos cuando visitamos el albergue de caballos abandonados y maltratados CyD Santa María y conocimos el trabajo de Concordia Márquez y Virginia Solera.


Fue entonces cuando entendimos que lo de divertirse con los caballos está muy bien –siempre y cuando el animal no sufra- pero que en realidad lo que los caballos necesitan es que las personas les entiendan. Les respeten. Y eso sólo se consigue con una adecuada educación y formación.

equynos nace del anhelo de devolver a los caballos, a los équidos en general, todo el bien que ellos han hecho y nos siguen haciendo a las personas. Es un proyecto inspirado en el RESPETO que todos y cada uno de ellos nos merecen y nos inspiran. Como bien dice Concordia ellos nos han enseñado a sentir compasión, gratitud, ternura, compañerismo, dignidad, alegría de vivir, valentía ante la vida y más aún ante la muerte…
En equynos sabemos -porque lo experimentamos cada día- que los caballos pueden hacer mucho bien a las personas. Nos ayudan a conocernos mejor, a controlar nuestras emociones, a enfrentar nuestros miedos, a mejorar nuestra autoestima… en definitiva: a sacar lo mejor de nosotros.
En definitiva equynos nace con un doble objetivo: educar y formar a las personas (nos da igual que monten o no, que tengan caballo o no, que se relacionen más o menos con ellos….) en el respeto a los caballos, a los équidos en general, fomentando su conocimiento a través de acciones. Y creemos que la mejor forma de conseguirlo es ayudar a las personas en su vida personal y profesional con el apoyo irremplazable de nuestros amigos equinos.
Son muchas las personas que de una u otra manera nos han animado y ayudado a poner en marcha equynos, pero quiero aprovechar este post para agradecer de manera especial el trabajo y esfuerzo de un grupo amigos sin cuyo trabajo equynos no habría visto aún la luz. Muchas gracias a:
- Chon. Sus ideas, energía y contactos nos han sido, nos son y nos seguirán siendo esenciales para que Equynos tenga vida.


- Virginia García de Producciones Videomed. Suyos son el logo y muchas de las fotografías. También ha aportado muchas ideas y energía.

- Gema y Marta Escobar porque han sabido captar de forma instantánea la esencia de equynos, han pulido nuestra imagen y nos han diseñado un material fantástico en tiempo récord. Por cierto tienen un proyecto 'súperbonico' para educar y entretener a los más pequeños, y a los no tanto.
- Sergio y Álvaro de Tuyyoqué que han corrido como locos y han hecho lo imposible por hacernos un hueco en su trabajo para diseñarnos una web preciosísísíma. Aquí la tenéis: http://www.actividadesconcaballos.es/

- Isabel Franco de Quarzo Social Media. Sus palabras y ejemplo han sido definitivos para animarnos a lanzarnos a esta loca aventura a pesar de la que está cayendo. Ella me ha abierto puertas y me ha ayudado a encontrar el camino.

Gracias a todos ellos. Y a otros muchos.






Nota: A partir de ahora seguiré publicando leyendas de caballos en el blog de equynos (www.actividadesconcaballos.es/blog/)

martes, 13 de marzo de 2012

Curso de manejo del caballo basado en la etología equina en Moratalla











¿Tienes curiosidad por saber cómo se comportan los caballos cuando viven en libertad en un entorno natural? ¿Sabes que puedes aplicar su manera de comunicarse y comportarse en la naturaleza para mejorar tu relación con tu caballo? Si te interesa el tema te recomiendo el curso de Etología equina y manejo que Raquel Villares impartirá el último fin de semana de abril, sábado 28 y domingo 29, en La Hacienda Los Granadicos (Moratalla-Murcia).

En este curso se ofrece el conocimiento que nos aporta la Etología equina para mejorar nuestra relación y manejo con el caballo, tanto si es a nivel de doma –entendida ésta como el aprendizaje del caballo- como a otros niveles.

La Etología es la ciencia que estudia el comportamiento animal en condiciones naturales. Actualmente, tal y como comenta Raquel Villares, se están realizando muchos avances en esta ciencia para posteriormente aplicarlos al comportamiento y manejo de los animales domésticos.

El curso combina teoría y práctica y dura dos días.
El sábado por la mañana comenzará con unas charlas de introducción a la Etología equina, así como sobre comportamiento de los caballos en libertad y del comportamiento de los domésticos. También se explicará cómo funcionan los órganos de los sentidos. Ese día se realizarán prácticas de relación con el caballo, la adecuada conducción del ramal y también de cómo el lenguaje corporal y la coordinación para comunicarnos con el caballo.

El domingo el curso se centrará en cómo aprende un caballo. Y la parte práctica se centrará en:

- cómo hay que pedir las manos y los pies del caballo,
- enseñar al caballo a subir y bajar del remolque
- trabajo en el picadero redondo
- aprendizaje para dar cuerda de la manera más adecuada
- la técnica de las riendas largas.

El precio del curso es de 160€ y tiene plazas limitadas. Para más información y resevas enviar mail a haciendalosgranadicos@yahoo.es o llamar al 666 51 79 04.

Esta es la segunda vez que Raquel Villares imparte un curso en la Hacienda Los Granadicos, el anterior se centró en la introducción a la monta natural. Montar a caballo es toda un experiencia ya de por sí, pero si además se hace sin ningún tipo de "artilugio" las sensaciones son simplemente inolvidables.

Aquí os dejo un pequeño resumen de lo que dieron de sí los dos días que duró el curso. El montaje es gentileza de Virginia García de Producciones Videomed.











Monta natural en Moratalla from Leyendas de caballos on Vimeo.

lunes, 27 de febrero de 2012

SOS CyD Santa María

En el anterior post os hablé de la impresionante labor que la Asociación CyD Santa María está llevando a cabo en la defensa y rescate de caballos abandonados y maltratados. Pues bien, hoy he recibido una carta de Virginia Solera, responsable de comunicación de CyD, que ha enviado a todos los socios y amigos de esta ONG. La quiero compartir con vosotros:

Estimados Amigos:
Quiero comenzar este email con una muy buena noticia… Seguimos aquí, continuamos trabajando y, pese a las dificultades, seguimos ayudando a los animales, gracias a vuestro apoyo y lealtad. Algunos, lleváis con nosotros años y vuestra confianza y el cariño que nos demostráis en vuestros email s es la mejor recompensa, junto al amor de nuestros caballos, que podríamos recibir. Espero que alguno no piense: “¡pues, menuda noticia!”, dadas las actuales circunstancias, nosotros damos las gracias a diario por poder seguir desarrollando nuestra labor de ayuda.


Para los que os habéis incorporado recientemente, ante todo, daros las gracias, y comentaros también que en los dos últimos años, hemos cosechado varios éxitos a favor de los animales de los que nos sentimos especialmente orgullos. En primer lugar, tuvimos la oportunidad de colaborar con el Consejo de Estado en la elaboración de una nueva normativa de protección animal, gracias a lo cual conseguimos que los équidos sean reconocidos como animales domésticos de compañía. Sin entrar en mucho detalle, sólo deciros, que, anteriormente, maltratar a un caballo no era delito, mientras que, ahora, gracias a esta nueva catalogación, podemos defenderlos con mayor fuerza ante los tribunales. Como yo no soy la experta, Concordia me pide que os diga que, junto con esta nueva nomenclatura, también se logró la modificación de la regulación de tenencia de équidos y su identificación, quedando ahora estos animales mucho más protegidos en cuanto a garantizar su bienestar en nuestro país. Por otro lado, tuvimos el privilegio de recibir el mayor galardón que otorga el Colegio Oficial de Veterinarios de Málaga, la “V” de Oro, por nuestro trabajo. Pero, sobre todo, nuestro mayor logro es, sin duda, todos y cada uno de los animales que hemos rescatado a lo largo de los años.

En este sentido, el año pasado, finalmente, tras años de lucha, conseguimos salvarle la vida a un grupo de 21 équidos que se encontraban en una finca ilegal en Alhaurín de la Torre. Este caso supuso un antes y un después en la jurisprudencia respecto a maltrato de équidos porque, por primera vez, una jueza, dictaba la retirada inmediata de los caballos a la espera de Juicio para garantizar su bienestar. En dicho auto, la jueza explicaba que nosotros, el Albergue CYD Santa María, seríamos los responsables de cuidar de los animales, mientras que el Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre sería el responsable económico hasta la celebración del Juicio. Desgraciadamente, he de decir que el Ayuntamiento no ha cumplido la orden de la jueza, bueno, para ser más exactos, se ha desentendido por completo de estos animales. Para seros totalmente honesta, nunca creímos completamente en que un Ayuntamiento cumpliera con sus obligaciones respecto a unos animales (que habían visto morir a sus compañeros durante años), pero tampoco imaginamos que se desentenderían completamente del asunto… Por lo que hemos ido acumulando deudas, sobre todo en comida, a lo largo de los últimos meses.

Os cuento esta historia, que muchos ya conocéis, por dos motivos. A los que lleváis años con nosotros, sabéis que a lo largo del año siempre os informamos de los rescates, denuncias, etc., que efectuamos porque nos gusta demostraros que no somos una asociación pasiva… ¡ya sabéis que somos todo lo contrario! Pero… lamentablemente, este año, yo, personalmente, he “rogado” a mis compañeros que no efectúen grandes rescates durante los próximos meses, al menos, hasta que nos recuperemos un poco o equilibremos nuestras cuentas. Por lo que os pido un poco de comprensión y paciencia, aunque me consta, que la mayoría sois generosos no sólo con vuestro dinero, sino también con vuestros sentimientos… En segundo lugar, quiero pediros un favor. Los que lleváis más tiempo también sabéis que no solemos pediros más ayuda de la que ya tan generosamente nos ofrecéis, como mucho, a veces, os animamos a que vengáis a alguna cena, pero nada más… Sin embargo, esta vez, os voy a pedir, humildemente, que, en la medida de vuestras posibilidades, informéis de nuestro proyecto y animéis a otros a ayudar como lo estáis haciendo vosotros… Sé que es mucho pedir, porque cada uno tenéis vuestras vidas (alegrías, complicaciones, compromisos…), pero también sabéis que no os lo pediría si no necesitásemos realmente un empujoncito.

En realidad es muy sencillo, si estáis contentos con nuestro trabajo y os sentís tan orgullosos como nosotros, animad a vuestros amigos y familiares a echar una mano y decidles que pueden colaborar con muy poquito dinero. Para ello, sólo tienen que rellenar el FORMULARIO SOLIDARIO, que pueden encontrar en el apartado Por Favor, AYUDE de nuestra web.
Para quien quiera ayudar con material, puede dirigirse a nuestro proveedor de alfalfa, heno y paja (su número es 659 17 78 55), y solicitarle comida como donación para nuestros caballos. El otro día, Rocío, compró 300 balas de heno y ha supuesto un gran alivio para nosotros. Gracias Rocío. Y gracias a todos por estar siempre ahí.
Hoy, os mando unas fotos de Ali y Kira con algunos de nuestros animales. Ali y Kira son voluntarias, Ali es californiana y Kira ha venido desde Suiza para ayudarnos, ojalá más personas siguieran su ejemplo. Ambas han sido maravillosas con nuestros caballos, las dos son excelentes profesionales, y aún si cabe, mejores personas, por lo que, chicas, os vamos a echar muchísimo de menos.
Espero que os gusten las fotos, os trasladado todo el cariño y respeto en nombre de todo el Equipo y, una vez más, os mandamos nuestros mejores deseos. Virginia, en nombre de todo el Equipo del CYD Santa María.

Si has llegado a este blog seguramente es porque te gustan los caballos, es más es probable incluso que seas (o al menos te consideres) un amante y/o defensor de ellos. Si es así, aquí tienes una excelente oportunidad de demostrarlo. Elige la fórmula que más cómoda te sea, la que mejor se adapte a tus circunstancias (a tu bolsillo y a tu tiempo) pero por favor colabora. Creeme estarás ayudando a unos "seres excepcionales" (me refiero tanto a los caballos como a todo el equipo humano del CyD).

Gracias







jueves, 2 de febrero de 2012

Una historia de amor incondicional a los caballos (y demás)

Los héroes existen. Más allá de las películas y leyendas. Lo que pasa es que en la vida real suelen pasar desapercibidos porque no llevan capa ni trajes fantásticos y, aparentemente, no tienen “superpoderes”; pero es sólo aparentemente. Por eso muchas veces no somos conscientes de estar delante, o al lado, de un héroe. Pues bien, yo he conocido, es decir, 'he reconocido' a dos. Se llaman Concordia y Virginia.

Todos los días Concordia y Virginia se levantan con una misión: pararle los pies a los malos. A esos energúmenos que maltratan, vejan y/o abandonan caballos (y demás animales). Una labor en la que emplean todo su tiempo, energía, dinero… Todo, absolutamente TODO, lo que tienen. Y todo lo que son.

A menudo reciben presiones, chantajes y amenazas
de diversa índole para que desistan en su empeño. Ya se sabe, hay personas que piensan que por ser 'propietarios' de un animal pueden hacer con él lo que les dé la real gana; lo que para estos tipos quiere decir que les pueden pegar, maltratar e incluso matar si les apetece. Y, claro, les sienta mal que lleguen dos ‘nenicas’ a decirles: "eso no se hace. Y como eres un bruto nos llevamos tu caballo, y además te denuncio". Y entonces estos tipos se cogen unos berrinches que para qué; y como algunos tienen muy malas pulgas (con perdón de los bichitos) quieren vengarse, pero 'las defensoras de los caballos –y demás-' no se amilanan.

-Al parecer hay quienes aún no se han enterado (y si lo han hecho les da igual) de que los animales no son cosas. Son seres sensibles. Y no es que lo diga yo, ni ellas, ni otras muchas personas. Lo dice la ley. El maltrato a los animales es un delito. Repito: DELITO.

Volvamos a la historia de Concordia y Virginia (perdonad, pero es que me enciendo).

Hasta hace unos años Concordia y Virginia eran personas 'normales' con una vida y un trabajo normal. Concordia era jinete profesional y se dedicaba a la preparación de jinetes y equipos para la competición de máximo nivel (también es juez nacional de salto y doma). Y Virginia estaba centrada en su trabajo de periodista. Pero como en casi todas las historias de héroes, por una de esas “casualidades de la vida” todo cambió.

Los hechos fueron, más o menos, así: Concordia había viajado a Málaga para participar en una competición en un sitio estupendo, con caballos estupendos y 'ultracuidados', cuando dando un paseo por los alrededores vio un caballo solo en un prado. Estaba famélico. Algo en su interior se le encogió (sé que fue el corazón) y sin pensarlo cogió el animal y lo cargó en su remolque. Se lo llevó sin saber muy bien qué iba hacer con él, pero sabía que no podía dejarlo allí. En ese momento no lo sabía, pero esa decisión cambiaría su vida, la de su hermana, la de sus padres y, sobre todo, la de infinidad de caballos y personas.

Al poco tiempo Concordia decidió 'invertir' todos sus ahorros en crear un albergue para caballos maltratados y abandonados y en poner en marcha la Asociación CyD Santa María para denunciar los casos de maltrato y abandono de équidos en la zona de Málaga. En poco tiempo Concordia tuvo que pedir auxilio a su hermana, Virginia, porque no daba abasto para atender la cantidad de animales indefensos. Y Virginia no lo dudó: lo dejó todo para ayudar a Concordia en lo que "hiciera falta".

El tiempo y las circunstancias han hecho que la actuación de la Asociación CyD Santa María llegue a todos los rincones de Andalucía e incluso a otras zonas de España. CyD es la única asociación de España que hoy día (que yo sepa) se dedica al rescate de caballos y que no cuenta con subvenciones públicas. Todo lo financian los socios, amigos y colaboradores.

Conocí la historia de estas dos mujeres hará unos cuatro años gracias a un reportaje en una revista. Hace casi un año tuve ocasión de conocerlas. Fue durante unas jornadas sobre bienestar animal que organizó el Centro de Medio Ambiente de CAM en Murcia (Cemacam Torre Guil). Allí tuve oportunidad de hablar con ellas y durante esta entrevista a Concordia, empecé a entrever la envergadura de su trabajo. Aquí tenéis un pequeño resumen:




Este fue el comienzo de una gran amistad. Desde entonces he tenido ocasión de visitar un par de ocasiones su base de operaciones: el albergue CyD Santa María. Y he de admitir que estar allí fue todo un shock. Ese lugar tiene una energía especial. Es mágico. Algo que se percibe nada más llegar y observar que conviven en perfecta armonía caballos, ponis, perros, gatos, cabras…

El albergue está concebido para acogerlos temporalmente hasta que los cuidados de Concordia, Virginia, Luciano y los voluntarios del centro los recuperan y rehabilitan para que puedan ser adoptados. Allí sólo permanecen aquellos animales que están en estado terminal o son de difícil adopción.

En diez años han salvado la vida de más de 500 caballos. (y de otros 'tropecientos' bichos más. Y lo de bichos es con todo el cariño, eh!). ¡Casi nada!La gran mayoría viven hoy con familias que se encargan de cuidarlos y darles cariño.

A veces necesitan refuerzos, porque aunque son dos ‘superheroínas’, son de carne y hueso. Hay momentos en los que la energía, las fuerzas y la vida no les da para más. Me consta que tienen un grupo de voluntarios, pero a veces los malos son tantos, que necesitan más ayuda. Con la crisis los casos de abandono de caballos (para muchos, un artículo de lujo) se han disparado. Y son muchos los animales que hay que 'rescatar'. Por ello... me gustaría que todos los que podamos intentemos arrimar el hombro.

Creedme: ir allí y colaborar en las tareas es toda una experiencia. No sólo porque el albergue CyD ofrece la posibilidad de ayudar a animales indefensos (lo que por sí sólo ya supone una gratificación), sino también de aprender muchííísimo sobre el cuidado y manejo de los caballos, porque ellos son unos profes excelentes y porque Concordia es como 'el libro gordo de Petete'. Ni os imagináis lo que esta mujer sabe de caballos.

También se puede ayudar con donativos económicos y aportando material: alimentos, medicinas, productos de limpieza, mantas, es decir, cualquier producto que se use para el mantenimiento de animales.

Ellas no lo saben, pero conocerlas y ver su trabajo también ha cambiado mi vida y mi forma de amar a los caballos (y demás bichos). Me han enseñado a quererlos sin más. Porque sí. Me han enseñado a 'querer más' –es una forma de decir cuidar, atender, mimar- a aquellos que menos tienen, que peor están, que son más pequeños, débiles, escachuminizaos… A comprender que la vida de ningún caballo es más importante que la de otro; y a que, como dice Tom Smit, el entrenador de Seabiscuit en la película: "no se tira una vida por la borda porque esté un poco magullada".

Su trabajo y su vida son todo un ejemplo de amor incondicional a los animales. ¡Echémosles una mano!

miércoles, 1 de febrero de 2012

Los caballos y mitos

Los caballos han sido envueltos en sueños, mitos, ambiciones y sentimientos humanos tanto tiempo, que la historia que llegamos a creer suya es muchas veces una reflexión distorsionada de nuestros propios deseos, y no siempre nuestros deseos más nobles. (Stephen Budiansky, 1988).


Lo sensorial, la percepción, la suavidad y la comunicación no verbal crean la conexión sutil entre el ser humano y el caballo. Ese entendimiento es casi inexplicable, siendo entonces necesario experimentar. Cuando experimentas una cosa así, ya no puedes dejarlo nunca más es un vínculo tan personal y fuerte que es idestructible. De Desirée en Equitación alternativa


Cada mañana, Phoebus Apolo ata sus caballos, hijos del viento, al carro del sol, y vuela a través del cielo, dejándose caer de vuelta a la tierra por la noche. Después de todo, los caballos deben comer. No puedes verlo porque la luz del sol ciega tus ojos, pero… cómo crees que ocurre el amanecer cada día. De Lucy Rees
¿Qué diferencia existe entre amar a un animal o a un ser humano? ¿Existen diferentes tipos de amor? ¿Existen, de igual manera, diferentes tipos de sufrimiento, vejación o dolor? Es uno de los párrafos iniciales de la carta de presentación de CYD Santa María, escrita por su directora Concordia Márquez 

martes, 24 de enero de 2012

Lucy Rees: "Para relacionarnos con los caballos tenemos que ser sensibles, inteligentes e imaginativos para ponernos en su cabeza"

Esta frase encierra 'el secreto', 'la clave', de la doma natural. Y para llegar aquí es imprescindible la observación. Lucy Rees define este tipo de doma como aquella que se hace "pensando en lo que es el caballo de verdad. Su comportamiento natural, sus miedos naturales y entendiendo porqué se comporta de determinada manera". Su experiencia acumulada durante varias décadas observando caballos en estado salvaje y también en diversos ambientes domésticos le ha llevado a esa conclusión y también a esta otra:

-"los caballos quieren estar en compañía, en buena compañía, ya que el principal problema de los caballos siempre han sido los depredadores". En el hábitat natural, un caballo sólo es caballo muerto. Y eso es algo que sabe de forma innata. Es puro instinto de supervivencia.
Estos son dos de los mensajes que Lucy lanzó el pasado mes de agosto en una entrevista en Radio Euskadi. No es frecuente poder escuchar a la chamana de caballos en los medios de comunicación, por ello he querido ‘rescatar’ aquí algunas de las reflexiones que hizo en el programa La casa de la palabra.
El método de doma de Lucy, que ella misma bautizó como Doma Natural, es dejar al caballo libre para que pueda buscar compañía. Y ahí es donde entramos nosotros, las personas, con la misión de ganarnos su confianza.
Los caballos son animales con una alta capacidad de percepción y sensibilidad. Lucy comenta que esto les permite "sentir muchísimo el cariño, el hecho de ‘tú’ quieres estar con él, simplemente porque es un placer para ti –como si fueras parte de su manada-".

Para Lucy la observación es fundamental a la hora de tener una buena relación con el caballo, alejada de equívocos. Asegura que hay que "enseñar a la gente a observar. A ver lo que es" y no lo que nosotros pensamos que puede ser. Hoy en día existen ideas erróneas, basadas en lo que vemos en hípicas y otros ambientes domésticos. Y, según Lucy, “eso es como observar un pez fuera del agua”.
Su recomendación: "Cuanto más cerca de su ambiente natural lo tengamos y tratemos, menos problemas tendremos con los caballos".

La doma natural no es opuesta, ni contraria a los demás tipos de doma –clásica, vaquera…-tal y como asegura Lucy. Es un método que nos permite establecer una relación con el caballo a partir de la cual desarrollar cualquier tipo de disciplina y actividad.
Si os interesa escuchar la entrevista íntegra en la que también habla sobre los pottokas –los ponis vascos que conservan la genética de los caballos salvajes- aquí la tenéis.








Espero que os haya gustado/servido. Yo me quedo con el mensaje final: Las personas tenemos mucho que aprender de los caballos:
- a que cooperar y colaborar es mejor que competir.
- a establecer relaciones basadas en la igualdad.
- y a que los problemas se solucionan con comunicación y no con la pelea.

Hagámoslo.

P.D. Parece ser que no siempre se puede escuchar el audio de la entrevista (no sé si por problemas del formato o del servidor) os pongo aquí el enlace directo del programa donde la entrevistaron. La entrevista a Lucy está desde 00:37:00 hasta 01:00:13.
P.D. Si queréis saber más sobre los pottokas os invito a leer este artículo de mi amigo David Muriel.